Blogia
tresemes

Lírica

Tarima de alquitrán

El frenesí oculto tras la nueva oscuridad

nos mantendrá a salvo

de la quietud.

 

Para sentir los cuerpos

rozando la indeterminación

discutiendo sobre las incontables vidas

que aparecen ante nuestros ojos.

 

Continuaremos noche a través

como un alfiler

guiado por yemas experimentadas

entre costuras vírgenes.

 

El anonimato nos mantendrá perennes

por entre la muchedumbre caduca

y nada podrá frenar nuestra escalada sinusoidal

, el cerco tomará un tono rojo mate

mientras la costa y el infinito nos bordean

en un azul claroscuro.

 

Las patrias,

si es que alguna vez existieron

en nuestro vocabulario,

se desplomarán con la certeza

de que lo prometido

es sólo el camino de ida,

sólo una ruta vinculada a nuestro destino.

Envaina el segundero

Envaina el segundero


Y aquí llegan las primeras despedidas del invierno
Los balanceos de mano que nunca llegan a cuajar
En ninguno de los ángulos entre las espaldas
De los despedidos

Mientras el proseguir caminando
Suena casi como teclear un manifiesto
Sobre todas aquellas nostalgias censuradas
O lo que no se debe echar de menos

 

Y a espaldas de aquellos años
Aquel césped tan concreto
Sigue estando igual de afilado
Como rencoroso por lo pronto
Que encontré otra excusa
Por la que no seguir esposado
A la papelera a la que van
Todos los gestos que sobran

Toda esta secuencia de decisiones
Ha mutado para dejarme a merced
De las ondas, me vulnera la envidia
Y un estado más allá de la niebla
Me sostiene a caballo entre
La ambición acomplejada
Y una humildad lisiada

No recordaba los días tan cortos
Pero hay algo peor
No se desde cuando no los recuerdo tan cortos
Parecen como lagunas en este meridiano
Justo cuando el tiempo se alinea en mi muñeca

Una medianoche demasiado mansa
Como ralentizada en homenaje a la memoria
Trayendo a remolque aquellas escenas
De sofás colindantes y un oxígeno dudoso
Ante la necesidad de adjetivar la sangre
De dos rostros que sollozan


El actor de papel
Los guiones de fin de semana
La brújula que nunca señalaba el norte
Escarmentada por las coincidencias

Que se apoyaron sobre bastones y conos
Para dejar que las pisadas mal guiadas
Quedaran como meras anécdotas
Grabadas en el cemento más veterano

¿Lo mejor?
Que nadie sabría decirme ahora
Si anoche soñé en blanco y negro
O si lo hice a color
O tal vez solo tropecé
Con un coma atemporal
Sumido en un espectro
Fuera de toda tabla y teoría,
Algo que no se puede retener
Más allá del presente…

¿Ahora mismo?

¿Ahora mismo?
Cuando los tonos van evolucionando
se a prende a odiar sin odiar,
uno se sitúa en medio del pasado
esperando darse consejos
cuando nada podría ser mejor.

Las horas
son cada vez más egoístas
y ya apenas se prestan
para echar de menos.

Las horas
sólo me dejan desear
treinta segundos de indiferencia
y un balcón al otro lado del río.

Frío y nervios.


Algún día las palabras
se debieron evaporar
de no pronunciarlas

Así como el silencio
se ha desgastado
de no utilizarse

Recordemos un poco
del anterior lustro
para celebrar el inicio
del cuarto;

Con infartos imaginarios,
con cuadrículas amarillentas,
con todo lo oculto tras el humo.

Nombres y nombres
para enmascarar el dolor,
dolor por dolor,
pero al menos el artificial
es más dócil.

Un trueque de descripciones,
negociando con la mirada...
te cambio una oportunidad
por un motivo.

No se por qué
me preocupa preocuparme
pues la casi inexistente
longevidad de nuestras referencias
apenas me inquieta;
al menos no como en soledad.

Para mí no deja de ser un juego
o un mutuo acuerdo de ignorancia
seguro que para ti ni eso.